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Paulo Freire

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  “A mí, no se me ha muerto la ESPERANZA”

El 8 de noviembre fue el homenaje a CARLOS NÚÑEZ HURTADO, Presidente Honorario  del CEAAL, a la vez que se celebraron los 44 años de Fundación del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario, A. C. IMDEC, afiliado del CEAAL, del cual es su actual Presidente, finalizando con un concierto con el mexicano Efrén Orozco y el nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy y su grupo.

 

El 9  y 10 de noviembre se realizó el Encuentro del Colectivo CEAAL Mexicano con el tema “Comunicación hacia dentro y hacia fuera” con resultados muy positivos, que alternó e interactuó en el mismo local con un Taller Estratégico de Comunicación Popular promovido por el  IMDEC.

A continuación compartimos con ustedes ‘LOS ROLLOS DE CARLOS NÚÑEZ’, el cual fue repartido por el propio Carlos en forma de ‘rollo’.

 
LOS ROLLOS DE  CARLOS NÚÑEZ: Graciela siempre me decía que era un “rollero”, afirmación que secundaban con entusiasmo mis hijos. Es cierto: soy “rollero”. Eso ha sido mi vida. Y hoy, día de tantas emociones, cariños y solidaridades, quiero compartirles, junto con mi gran agradecimientos, este “rollito”, que espero exprese mis sentimientos y mis pensamientos.

 

Primero, les comparto esta hermosa y muy fuerte poesía de un amigo cubano, Francisco Garzón Céspedes. No necesita comentario de presentación. Después, una muy sensata y realista reflexión al respecto del maestro y profeta de la ESPERANZA: Paulo Freire. Por último, mi propio ”rollo”.

 

 


‘A mí no se me ha muerto la esperanza’

 

Amor

A mi no se me ha muerto la esperanza,

no lo digo poderoso,

no lo digo vencedor,

no lo digo como un conjuro,

como falso testimonio o estandarte.

 

No lo digo acaso en un instante de júbilo.

Ni siquiera lo digo con el optimismo

necesario a  los comienzos.

 

No lo digo como el malabarista en la carpa del circo.

O como el centro del universo al margen de sus rutas.

Lo digo como quien afirma una elemental

condición del ser humano.

 

Lo digo con la madurez del que no ignora

que la frustración, el fracaso y la amargura

se tocarán la puerta todavía,

como insepultos guerreros de

Un tiempo sepultado.

 

A mí no se me ha muerto la Esperanza

ni una sola de las tantas veces en que muero vivo,

cuando alguno al que sostuve

me niega el apoyo de su brazo

o cuando el más cercano me injuria,

me desconoce o me deshace.

 

A mí no se me ha muerto la Esperanza.

Este es el tiempo del amor.

Y el amor va haciendo ronda a ronda su fiel cosecha.

 

A mí no se me ha muerto la Esperanza.

La Esperanza soy yo.

Yo que también tropiezo, asumo errores, rectifico,

y para limpiarme los pulmones,

respiro hondo y sigo adelante.

 

Yo sé que en este mundo poco a poco más limpio,

hay que tener el corazón para

el desgarramiento inevitable,

y corazón roturado para la siembra

de confianza y alegría.

 

A mí no se me ha muerto La Esperaza,

porque la muerte no es mi vocación,

porque no le conozco un rostro definitivo

a no ser el rostro múltiple de nuestras multitudes.

Porque no acepto más voluntad

que mi terca voluntad de alzar,

junto a otras manos voluntariosamente tercas,

la tierra fecunda, luminosa,

la tierra irrenunciable del Amor.


 

 

Y Paulo reafirma suposición, pero desde la más honesta naturaleza humana. Y me dedicó su libró ‘Pedagogía de la esperanza’, con el siguiente texto:

 

“Al querido amigo Carlos Núñez, con la esperanza  que a veces se cansa, pero jamás fenece”.

 

 

De todo ello, les comparto mi propia reflexión. Yo también afirmo: “A mí, no se me ha muerto la ESPERANZA”. Sí asumo –como dice Paulo- que a veces se cansa. Pero no se muere. No renuncio a mis sueños  ni a la lucha por construirlos o conquistarlos. Pero hay momentos (como el que vivo ahora) de mucha incertidumbre, de grandes cambios, de un nuevo reto y parteaguas en mi vida… y no resulta fácil. Pero a pesar de todo, reafirmo, LA ESPERANZA no puede morir. Sin ella no hay movimiento, no hay futuro, no hay sentido en la vida personal ni social. Agradeciendo desde el corazón su cariño y solidaridad, los invito a que sigamos esperanzadamente construyendo nuestros sueños… a pesar del negro panorama y de los consecuentes “cansancios”.

 

 

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