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EL CONSEJO DE EDUCACIÓN DE ADULTOS DE AMÉRICA LATINA - CEAAL es una red de organizaciones no gubernamentales con presencia en 21 países de América Latina y El Caribe, que desde la corriente de la educación popular trabaja a favor de la transformación democrática de nuestras sociedades, la conquista de la paz y los derechos humanos.

Paulo Freire

No siempre es fácil sepultar a nuestros muertos... la presencia de la ausencia nos va volviendo más capaces... Nadie que sufra una pérdida sustancial continúa siendo el mismo de antes. La reivindicación es una exigencia de la vida.

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MEDELLÍN: LO QUE OCURRIÓ EN EL TALLER CEAAL  REGIÓN ANDINA y  REPPOL

 

REGION ANDINA: LA EDUCACIÓN POPULAR, UN MODELO VIGENTE


        
Las nuevas realidades económicas, políticas y sociales de América Latina, marcadas por el aumento de la pobreza y la exclusión social, exigen la formación de nuevos liderazgos que logren mayor incidencia en la aplicación de políticas públicas equitativas e incluyentes. Por ello, el modelo de educación popular está más vigente que nunca.

 

Preparar líderes propositivos, con capacidad de proponer, dialogar y concertar, es el objetivo central de este modelo pedagógico para alcanzar transformaciones sociales que logren una mayor inclusión de las clases menos favorecidas en Latinoamericana.

 

"Y esos nuevos liderazgos sociales se requieren en los países de América Latina para contrarrestar la pobreza, el desempleo y la falta de confianza en los partidos políticos", señala David Venegas, quien representó a Perú en el taller andino "Formación pedagógico-política desde la educación popular de los actores sociales y sujetos políticos de la región andina", que se realizó entre el 2 y el 3 de octubre en Medellín, Colombia.

 

Venegas hace parte de la Red de Educación y Poder Local REPPOL del Consejo de Educación de Adultos de América Latina (Ceaal), un colectivo latinoamericano que agrupa a 195 instituciones en 21 países de la región reconocida por la UNESCO, que junto con el Instituto Popular de Capacitación (IPC) invitaron a diversos especialistas para reflexionar sobre el tema. Cuando se habla de la educación popular se hace referencia a la democratización de la información, al acceso a nuevos conocimientos, a la reconstrucción de imaginarios y símbolos, a la construcción de posibilidades futuras, a la articulación de actores locales y a la incidencia en el cambio de realidades.

 

Por ello, señala Venegas, "la educación popular aún está viva". Y su visión es apoyada por Patricia Sarzosa y Henriette Hurtado, de Ecuador, quienes trabajan con sectores populares urbanos, gobiernos locales y con jóvenes en escuelas de liderazgo y ciudadanía.

"Las escuelas de liderazgo, por ejemplo, que forma gestores para el desarrollo local ha permeado los currículos de algunas universidades, ha estado altamente influenciado por la educación popular", dice Sarzosa.

 

Al respecto, Henriette Hurtado opina que la educación popular tiene un fuerte sentido de transformación y de participación social, desde las organizaciones sociales, "pero es una transformación a largo plazo, por lo menos en Ecuador, como parte de un proceso social".

 

A su vez, Sarzosa señala que las organizaciones sociales que le apuestan al cambio desde la educación popular, "no podemos prescindir de la posibilidad de enfocar la construcción de conocimiento desde la vivencia, desde la realidad, para transformarla, porque aún no lo hemos logrado, por eso aún mantenemos esa apuesta".

 

Para Jairo Muñoz, integrante de la Fundación Servicio Colombiano de Desarrollo Social, de Bogotá, la educación popular proporciona un enfoque conceptual, unos elementos pedagógicos y una perspectiva política de transformación social dirigidos a un trabajo de incidencia en relación con los derechos humanos, sociales, económicos y culturales.

 

"Pero también está dirigida a desarrollar una serie de aprendizajes útiles no sólo para los individuos, sino para las organizaciones sociales”, explica Muñoz, y de paso ratifica que la educación popular ha logrado ciertos niveles de transformación social,“por cuanto muchos actores sociales se han constituido en sujetos políticos, han podido incidir en políticas públicas, desarrollado sus propios aprendizajes, generado procesos de identidad y de inclusión social, y logrado menos discriminación”.

 

Uno de los casos que más llamó la atención en este taller andino fue el de Venezuela, donde el actual gobierno le ha dado apertura total a la educación popular. “Se ha abierto no solamente en las universidades y las escuelas, sino en otros espacios no formales, para llegarle más a la gente y que pueda organizarse y logre desempeñar mejor su trabajo”,afirmó Neris Utrera, coordinadora de un proyecto educativo popular en Caracas. La representante del país bolivariano aclara que este tipo de educación está por encima de las disputas políticas, “no se ve como chavista o antichavista. A la educación popular le apuestan muchos sectores sociales, sin que su procedencia política incida en ello”.

 

Al final del taller quedó en el ambiente la pregunta por los nuevos retos de este modelo educativo. Los expertos señalan que entre los retos actuales se encuentra la violencia, un asunto común a los países andinos y de la región; y la multiplicidad de actores y movimientos sociales, que han venido planteando mecanismos alternativos, no necesariamente opuestos, a los actuales sistemas de gobierno y modelos económicos, sobre los cuales no hay aún suficiente reflexión colectiva en para definir cómo enfrentarlos.

 

Por todo ello, Beatriz Pérez, educadora de Bolivia que trabaja con indígenas y población marginada, enfatiza que la educación popular siempre ha tenido vigencia en América Latina, dadas las características que tienen los países de la región, marcados por la pobreza, la exclusión y la marginalidad. "Si desde el principio de la educación popular reconocemos el énfasis sobre el sujeto social, en las reivindicaciones del ejercicio de derechos, hoy más que nunca tiene vigencia porque contribuye a un empoderamiento de las personas, que, desde su cotidianidad, son capaces de pensar en un país y una región diferente".

 

REPPOL: EN AMÉRICA LATINA SE FORTALECE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

La participación ciudadana en América Latina se ha venido fortaleciendo en los últimos años a partir del impulso dado por los gobiernos locales y regionales a propuestas que pretenden posicionar modelos alternativos de desarrollo que superen las consecuencias del modelo neoliberal, que profundizan la exclusión social y la pobreza.

 

No ha sido un proceso fácil ni tampoco un proceso ya terminado. Confrontar al Estado y sus responsabilidades en materia social, política, cultural y económica con esos modelos alternativos de desarrollo es una decisión que implica la formación de un nuevo tipo de ciudadanía que participe en las diferentes instancias de la gestión pública.

El debate sobre las características de esa confrontación política y del tipo de ciudadano participativo que se ha venido consolidando en América Latina para alcanzar mayores niveles de incidencia en la construcción de políticas públicas que favorezcan a las comunidades más pobres, hicieron parte de la primera jornada del Seminario Internacional Itinerante Políticas Democráticas de Gobierno, convocado y organizado por el Consejo de Educación y Poder Local del Consejo de Educación de Adultos de América Latina (Ceaal) y el Instituto Popular de Capacitación (IPC). El mismo se llevó a cabo los días 4 y 5 de octubre.  

 


Este evento académico, que congrega en la ciudad a especialistas de México, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Chile, Panamá y Colombia, intenta despertar la discusión acerca de temas como desarrollo, democracia y participación ciudadana en el contexto latinoamericano y los cambios que se requieren para alcanzar una mayor integración de la región.

 

Rafael Martins, representante del Instituto Polis, centro de estudios en políticas sociales de Brasil, resalta la mayor participación de la ciudadanía en los procesos de decisión de los gobiernos locales, “pero va siendo necesario canalizar los esfuerzos para ampliar esa participación con el fin de incidir en el ámbito nacional”.

 

En Brasil se destacan diversos programas de presupuesto y de planeación urbana participativas, en particular los de las ciudades de Porto Alegre y Belem de Para, que llevan varios años de aplicación y por sus logros se han convertido en modelos para el resto de América Latina.

 

En el marco de la participación ciudadana, a juicio de Henriette Hurtado, del Centro de Investigaciones Ciudad, de Ecuador, es necesario mirar más a los gobiernos locales, “desde donde están surgiendo nuevas propuestas de desarrollo urbano, políticas educativas, salud, infraestructura, vivienda y educación, de acuerdo a las iniciativas de los propios líderes locales”.

 

Hurtado sustenta la eficacia del fortalecimiento local, la descentralización y la aplicación de políticas de participación ciudadana con la experiencia que se realiza en la localidad de Cotacachi, desde hace nueve años.

 

“Allí, hace un año, fue declarada libre de analfabetismo, en un país donde nivel está en el 9%. Es la primera población a nivel nacional lider en este logro, alcanzado gracias a los acuerdos internacionales con maestros cubanos que aplicaron una metodología especifica para alcanzar este objetivo”.

Sobre logros concretos Clara Restrepo, secretaria de Desarrollo Social de Medellín, sostiene que esta ciudad, la segunda en importancia en Colombia, se viene posicionando en América Latina y el mundo por sus innovaciones en la transformación de propuestas de participación ciudadana.

 

“Creo que Medellín, con todo lo que se viene haciendo en materia de educación; en construcciones de obras con sentido social; en la creación de espacios de participación; y el desarrollo de programas de emprendimiento para generar ingresos; le apunta a una mayor inclusión y reducción de la pobreza”, destaca Restrepo. Sin embargo, reconoce que “la ciudad sigue teniendo graves problemas sociales y efectos del ámbito nacional que influyen para que estas transformaciones que buscamos no se den a la velocidad que quisiéramos”.

 

Lissy Canal de la Instituto Tarea, de Perú, que centro su trabajo en la educación para el desarrollo, no duda en señalar que la participación ciudadana es un componente clave de la gobernabilidad, sobre el cual se ha avanzado en materia normativa y en los mecanismos de incidencia.

 

“Pero falta una cultura de participación. No se ha instalado en la conciencia de la ciudadanía su rol frente a ese proceso. Falta incidir sobre un sistema de participación más activa, donde la población se sienta comprometida; falta hacerle visible al ciudadano que parte de sus derechos es formar parte de esos escenarios participativos que la ley le otorga”.

 

Canal advierte que esa falta de esa cultura es común a todos los países de América Latina, entre otras razones porque “la educación no nos forma para eso, sino para adquirir un conjunto de conocimientos. Yo creo que en la formación está la clave de la participación. Tiene que ver con la educación y con la manera cómo los sujetos nos ejercitamos como sujetos de derechos. Aquí hay una responsabilidad conjunta de la sociedad, el Estado, los movimientos comunitarios y hasta los partidos políticos. Es un compromiso de todos”.
Juan Diego Restrepo, Editor Agencia de Prensa IPC, Medellín, Colombia, http://www.ipc.org.co/
 

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