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SOLIDARIDAD CON NUESTROS HERMANOS SALVADOREÑOS Y GUATEMALTECOS Estimad@s Compañer@s del CEAAL: NOTICIAS DE EL SALVADOR ASOCIACION INTERSECTORIAL PARA EL DESARROLLO ECONOMICO Y EL PROGRESO SOCIAL - CIDEP -
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Después de la tempestad… ¿ ? El 4 de octubre se reconoció internacionalmente como el día de las personas sin techo y por una vivienda digna. Desde el pasado sábado 2 de octubre, miles de personas, hombres, mujeres, niños y niñas han venido a elevar el número de personas sin techo y vivienda digna en El Salvador. La erupción del volcán Ilamatepec el pasado sábado, así como las lluvias que afectan todo el territorio nacional, nuevamente han dejado en evidencia la vulnerabilidad del país, que se refleja en la condición de pobreza que vive gran parte de la población salvadoreña, obligándola a vivir en las faldas de un volcán en actividad, a la orilla de ríos, quebradas o zonas de riesgo. Queda demostrada la falta de respeto a la vida, la voracidad empresarial y la complicidad de las autoridades que, indiferentes a las consecuencias, han realizado grandes proyectos urbanísticos y comerciales, sin hacer una gestión responsable del medio ambiente, cuyas consecuencias inmediatas se están viviendo. Queda en evidencia la falta de un sistema de prevención de desastres y la ineficacia del sistema de emergencia que, al momento de la erupción del volcán no auxilió adecuadamente a la población, ni cuenta con albergues que brinden las condiciones mínimas necesarias a las personas refugiadas, tanto por las lluvias e inundaciones, como por la erupción del Volcán. La solidaridad y apoyo de la población ante situaciones como esta no se ha hecho esperar y es digna de mencionar. Las personas han ayudado a rescatar a sus vecinas, auxiliándose dentro de los albergues, familias contribuyendo con alimento y abrigo. Esa ayuda es indispensable en estos momentos y de ella están dependiendo miles de personas, principalmente niños y niñas y personas adultas mayores. Sin embargo, la situación actual debe hacernos reflexionar a nivel personal e institucional para que la solidaridad trascienda y se traduzca en una búsqueda constante por erradicar las causas de la pobreza, que ponen en condición vulnerable a miles de familias. De igual forma, esta solidaridad debería traducirse en organización comunal y social para demandar al gobierno y las autoridades respectivas que hagan una gestión responsable del medio ambiente, priorizando el respeto por la vida, sin confundir “progreso” con desarrollo humano. En estos momentos, es importante que luego de la “tempestad” no nos quedemos en calma y hagamos esfuerzos para garantizar que la población viva en condiciones dignas y seguras. |