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CARLOS NÚÑEZ HURTADO
ARQUITECTO SOCIAL

“Mi gran escuela es la vida, las lecciones más fuertes las he recibido de la gente más humilde”, se definió en 2007 el fundador del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC).
Nació en 1942 en Guadalajara y estuvo donde lo necesitaron. Desde la colonia Santa Cecilia, donde vivió una temporada, hasta diversos países, como Perú, España, Argentina, Ecuador y Cuba, entre muchos más. “Me bajaba de un avión que venía de Marruecos y a las seis horas me subía a otro a Buenos Aires… ya en los últimos viajes me cansaba… Bueno, no tanto: cuando estaba de vuelta en el avión, se me quitaba”.
Se le consideraba un luchador social. Arquitecto por la Universidad de Guadalajara, fue subdirector de Colonias Populares en el ayuntamiento tapatío; realizó el proyecto de cooperativa de vivienda popular El Colli, donde “unas monjas donaron cinco hectáreas, eran los tiempos de la teología de la liberación y elegimos a la gente más pobre de la más pobre, de la más pobre… para que vivieran allí”.
Con Graciela Bustillos, su esposa, se mudó a la colonia Santa Cecilia, una de las cooperativas de vivienda que inauguró a través del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC), organización no gubernamental que fundó en 1963.
“Mi gran escuela es la vida, la praxis; las lecciones más fuertes las he recibido de la gente más humilde”, se definió en una entrevista en 2007 quien también fue miembro del Consejo Editorial de Público-Milenio.
En 1992 murió su esposa y compañera Graciela Bustillos, y Carlos, “huyendo del dolor”, dijo que sí a todo: viajó más, trabajó más y llegó hasta la Cámara de Diputados: “Contrario de lo que se pudiera pensar, trabajé como nunca en mi vida”, recordó con una sonrisa.
Dejó de viajar a principios de 2007 por problemas de salud: un tumor cerebral. A causa de esa noticia, Carlos señaló: “Lo que sigue es volver a empezar. Con un punto y seguido, no con una coma”. Hoy llegó el punto que faltaba, falleció esta mañana en Guadalajara.
Carlos Martín |