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EDICIÓN PANAMEÑA DEL LIBRO "LA REVOLUCIÓN ÉTICA"
Carlos Núñez declara su inquebrantable
voluntad de recuperar el derecho a soñar y a construir lo soñado,
elementos sustantivos de la impostergable REVOLUCIÓN ÉTICA que
el mundo requiere para poder afirma, una vez más que.. ¡A nosotros
no se nos ha muerto la Esperanza!
Dentro del marco del Programa Plurianual Democracia y Derechos
Humanos de Panamá, el Centro de Estudios y Acción Panameña
(CEASPA), Justicia y Paz, y el Centro de Asistencia Legal Popular (CEALP), financiado
por la Unión Europea han publicado la Edición Panameña del
libro "LA
REVOLUCIÓN ÉTICA", de CARLOS NÚÑEZ HURTADO,
Presidente Honorario del CEAAL.
Presentación - Raúl Leis SG del CEAAL
"Este libro aborda un tema crucial porque la ética tiene una importancia
estratégica
en la realidad que vivimos hoy. En el fondo, se trata de entender la autoridad como
servicios pues el poder absoluto corrompe (y desenmascara) en la medida que niega
la dimensión ética, por el contrario el poder democrático edifica
porque al integrar la humanización, lo convierte en factor de servicio y
de participación.
La revolución ética nos relata acerca, no sólo pues una manera
de comportarse, sino de construir poder, pues la persona humana puede hacer su propia
historia, ser su propio creador"
Prólogo - P. Fernando Cardenal, S.J.
Hay en este libro un planteamiento muy claro contra la pérdida de "la capacidad
de asombro, de vergüenza, de indignación o de escándalo, reacciones éstas
que expresarían la dignidad, la capacidad de resistencia, de sueño,
de lucha y de búsqueda de una sociedad justa".
Carlos, muy acertadamente, señala no sólo los grandes pecados sociales de nuestra época, sino también la actitud de quienes van acostumbrándonos a ver todos estos hechos como naturales y hasta necesarios para un supuesto desarrollo económico de nuestros países.
No es, pues, el momento de retirarnos de la lucha, además de que no iniciamos estas batallas a favor del cambio de estructuras sociales y políticas porque fueron causas triunfantes, sino porque eran causas justas, y siguen siendo justas, hoy precisamente más justas por más urgentes.
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