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DEBATE 6: EL CONCEPTO DE COHESIÓN SOCIAL Imprimir E-Mail
 

DEBATE 6: - EL CONCEPTO DE COHESIÓN SOCIAL

 

DEBATE: EL CONCEPTO DE COHESIÓN SOCIAL

 

La noción de Cohesión social se ha conversito en  un potencial nuevo espacio de disputa.  Creado por la Unión Europea como uno de los pilares de su proceso de integración, llega a nuestras tierras por avión e internet como nos llegaron antes por barco conceptos, categorías y formas de pensamiento más densas y con sentidos más amplios. Ganar ese espacio en disputa, es decir, darle un contenido propio a la noción, resulta indispensable si queremos interlocutor en nuestros términos con el viejo continente, promotor de un sentido  conservador y restringido por sus intereses de la idea de cohesión social, que no contempla la erradicación de la pobreza y la desigualdad, no considera las enormes asimetrías internacionales que la globalización y la mayoría de acuerdos internacionales profundizan y perpetúan en contra de nuestros pueblos, no se preocupa por el tema de los recursos naturales y el ambiente ni define irreductiblemente y amplía los derechos económicos, sociales y culturales.

 

El tema no es poca cosa, si asumimos que La Asociación Estratégica que propone a América Latina, agravaba mucho de los defectos de un modelo de desarrollo y de la inserción subordinada de la región en la economía y política internacional, aumentando la concentración de la riqueza, la desigualdad y la exclusión, perpetuando la pobreza y protegiendo a las transnacionales.

 

En este contexto, la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) ha propuesto su noción de cohesión social, entendida como la ?dialéctica entre mecanismos instituidos de inclusión y exclusión sociales y las respuestas, percepciones y disposiciones de la ciudadanía frente al modo que estos operan?.  La aproximación ofrecida se postula como la respuesta ineludible a la crisis de legitimidad y gobernabilidad de los estados nacionales, la profundización de las brechas sociales, el debilitamiento de lo público, las identidades autoreferidas, la excesiva racionalización económica, y la individualización externa.

 

Aunque la noción se inscribe en la tradición de los grandes discursos de la comisión económica en los momentos de grandes transformaciones -recordemos desde la dependencia hasta la transformación productiva con equidad- carece de la densidad de la primera y de la complejidad de la segunda. Sin embargo, a pesar de sus limitaciones y de los aspectos que obvia, es innegable que el enfoque de derechos en el que se enmarca la propuesta, así como la recuperación de la cuestión de la identidad planteada en términos más livianos de pertenencia, abren un campo importante -la universalización de las políticas sociales,  por ejemplo- como lo hace también su aproximación al ineludible asunto de la fiscalidad.

 

Es evidente, empero, que muchos temas sustantivos, ineludiblemente ligados a la noción pensada desde nuestros pueblos y sus intereses y propuestas ?inversiones, migraciones, recursos naturales, propiedad intelectual, etc.- son orillados de la misma manera que se elude la lógica central del conflicto social y sus distintos actores, y del modelo económico en la región.

 

Participar en la disputa de sentido de la noción y sus implicancias en la política en la región, suponen, en consecuencia, ir más allá de los indicadores de acceso a activos y prestaciones, como se destaca en la aproximación europea, pero también del regodeo con su vecindario semántico (capital social, integración social, inclusión social o ética social) que evita aprehender la historia que explica la desigualdad, la discriminación y la exclusión que caracterizan secularmente a nuestro continente.

 

Distintos espacios y eventos internacionales alrededor de las próximas Cumbres Iberoamericana (Nov. 2007) y Eurolatinoamericana (Mayo 2008), serán escenarios posibles de esa disputa.  Las características y contenidos de la misma dependerá de los distintos actores de la sociedad civil y de los diversos movimientos sociales que más allá de sus diversas y legítimas estrategias, comparten la necesidad imperiosa de ampliar un espacio que los Estados Unidos mantienen virtualmente hegemonizado en el continente, a pesar de la mayor o menor resistencia de algunos de sus gobiernos.

 

Eduardo Ballón, DESCO, Perú. Tomado del Boletín No.28 de ALOP

 

 

 

   

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