Presentación. Blog Rumbo a la Confintea VII

 

¡PASAR DE LA RETÓRICA A LA ACCIÓN ES EL IMPERATIVO DEL MOMENTO!

POR UNA EDUCACION DE PERSONAS JÓVENES Y ADULTOS

PÚBLICA, POPULAR, INTERCULTURAL, TRANSFORMADORA,

INCLUSIVA Y GRATUITA

 

El Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe, es un movimiento de educadores populares que apuesta por el sentido transformador de la Educación de personas jóvenes y adultas basado en los principios de la Educación Popular.

Paulo Freire, 1er presidente del CEAAL, político-educador brasilero aportó planeamientos sustantivos como, la no neutralidad de la educación, así como, una educación propia para jóvenes y adultos, diferente de la educación infantil, tanto en su enfoque como en su metodología. Siendo un defensor crítico de la escuela pública, plantea que la escolarización de la población, incluidos los jóvenes y los adultos, es una cuestión ética y de derechos humanos.

Basados en esta afirmación asumimos que las Conferencias Mundiales de Educación de Adultos (COFINTEA) son una oportunidad a nivel local, nacional e internacional para analizar, criticar y plantear propuestas sustantivas que aseguren una EPJA pública, popular, intercultural, transformadora, inclusiva y gratuita que asegure la vida digna para todos y todas en armonía con la naturaleza a lo largo de la vida.

Del 15 al 17 de junio en Marrakech. Marruecos se realizará la Séptima Conferencia Internacional de Educación de Adultos que, aprobará un nuevo marco de acción que sustituirá al Marco de Acción de Belén aprobado en la CONFINTEA VI de 2009.

Los Estados miembros de la UNESCO plantearán según señala la UNESCO, políticas eficaces de aprendizaje y educación de adultos desde la perspectiva del aprendizaje a lo largo de toda la vida, teniendo en cuenta los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. Los participantes de la conferencia deberían elaborar un nuevo marco de acción para el aprendizaje y la educación de adultos que sustituirá al Marco de Acción de Belém, aprobado en la CONFINTEA VI en 2009.  Demandamos que este proceso se dé con trasparencia y con plena participación de todos los actores.

Es importante tener en cuenta que tanto la CONFINTEA V y VI en sus respectivos balances señaló que hay una brecha enorme entre los limitados avances logrados y los acuerdos tomados, en tal sentido se mantiene la tendencia que hay más retórica que acción.

A esta dramática situación se suma la crisis del cambio climático, estando implícito un cambio en la noción del actual modelo de desarrollo. Así también, en el mundo entero y en nuestra América Latina  y Caribeña, estamos viviendo las consecuencias de una crisis que se inicia como sanitaria, ocasionada por el Covid-19, y que hoy tiene graves consecuencias en lo económico, educacional, ambiental, en el cuidado de la vida y de la naturaleza; poniendo aún más en evidencia, las débiles políticas públicas de salud, educación, empleo, entre las más importantes; agudizándose así las condiciones de vida de millones de personas, especialmente de los pobres, de las zonas urbano marginales, indígenas de las zonas rurales, amazónicas y afrodescendientes, como consecuencia de políticas neoliberales en nuestros países.

Hoy, la educación de personas jóvenes, adultas, está amenazada por la falta de acceso, de calidad, de pertinencia ya que su lógica sigue los parámetros de la educación primaria y secundaria y por eso mismo, perpetúa la desigualdad y las posibilidades de permanencia.

Así también, en los albores del siglo XXI, en el marco de la cuarta revolución industrial y de la emergencia de la inteligencia artificial, son estos mismos estudiantes los que se encuentran por fuera de este proceso. El acceso a la tecnología es solo instrumental y mínimo, y no está al alcance de todos: el acceso a estos dispositivos sigue siendo una cuestión de privilegio de clase, y lejos está de ser un derecho garantizado para toda la población.

Si bien los Estados han implantado algunas medidas para paliar la crisis, estas propuestas lejos están de resolver las desigualdades y mucho menos, el problema del hambre o del acceso desigual a los bienes, servicios y a una vida digna.

El escenario local y mundial nos obliga como educadores/as populares a plantearnos nuevos desafíos y ubicarnos frente a una nueva situación, que agrava no sólo las condiciones de desigualdad económica y social; sino que también profundiza la brecha educativa que ya existía.

 

Este tiempo es fundamental para atrevernos a repensar lo que hasta el momento se venía planteando para la Educación en general y especialmente para la Educación de personas jóvenes y adultas. Se trata de repensar y resignificar nuestras propuestas educativas con otra lógica, con otro sentido, ese es el desafío.

Urge fortalecer el movimiento por la educación de personas jóvenes y adultas, junto a redes, movimientos sociales, movimientos de jóvenes, educandos y educadores, para que desde allí se impulsen las iniciativas de cambio de transformación. Junto a ello acercarnos a nuestros gobiernos, para que las autoridades tomen conciencia que toda declaración, resolución o compromiso implica transformarse en un conjunto de lineamientos de política y acciones consecuentes, así como en intervenciones concretas. Lo que implica también la asignación de presupuestos públicos, la ejecución efectiva y transparente. Estas acciones y voluntades políticas son de carácter ético porque vulnera los derechos de millones de personas jóvenes y adultas, por lo que exige un compromiso ético, político, social, cultural, ambiental.

 

Pasar de la retórica a la acción es el imperativo del momento